Cantos de Esperanzas y Alegrías

Cantos de Esperanzas y AlegríasAutor: Francisco Domínguez Sevillano

Prólogo: Ana I. Venegas Vázquez
Encuadernación Rústica en color
15×21 cm. 112 Páginas
Editado en 2008
Litografías del Sur, SL
ISBN-13: 978-84-612-3026-6
Dep. Legal CA-193/08

Con este segundo libro que os presento. “CANTOS DE ESPERANZA Y ALEGRÍAS”, y por mi parte así lo deseo, no quiero que penséis que la vida termina con la muerte. Nacemos. ¿Para qué vivimos? ¿Tiene sentido la vida? ¿Por qué morimos?

Como comentaba en la presentación de mi primer libro. “Poemas Religiosos”, no todo se reduce a un decaimiento de la fe o al del laicismo estridente pues de él participamos, queramos o no, en todo y a través de todo. ¿Hay algo más importante que vivir de la fe, vivir de esperanza y amar?

Hoy pretendo con estos poemas entrar en mis propias dudas con valentía y con decisión. Digo mis propias dudas porque noto en la calle que no me distingo en nada de nadie.

No nacemos simplemente por casualidad. Nacemos con un fin, con un sentido y tenemos toda la vida para descubrir cuál es ese fin y ese sentido.

Hay quien lo ve, quien no lo ve, quien lo ve y pasa, y quien lo ve y se detiene.

No nacemos simplemente para morir, vivir, disfrutar y morir.

¡Ojala nos detengamos!

Yo no tengo claro lo que explico en mis clases: “Quien no vive para servir no sirve para vivir”.

Servir ¿Por qué y para qué?

El servir tiene un sentido. Nacemos para amar, para dar sentido de esperanza a todos los que nos rodean. Sin lucha, no cabe preguntarse nada, seriamos simples vegetales.

En estos poemas intento explicar el sentido del servir a los demás.

El por qué nació la esperanza para dar sentido a todo.

Cuando hablo de servicio, no me refiero a nada contrario a nuestra libertad, sino al contrario, a como usar de la libertad, esencia de la persona.

Si no somos libres, no somos personas. Pero se puede ser libre por amor, se puede tener esperanza sin utopía.

Estos poemas nos plantean cómo amar, cómo servir con un fin, cómo lograr un mundo mejor con la lucha diaria en el campo de cada uno.

¿Vivir para ser sólo un vegetal? Nacer, crecer, trabajar, disfrutar, y después morir. ¡Que triste vida! Maldita sea una vida así: SIN SENTIDO.

Deseo que sirvan estos poemas para descubrir que no vale la dejadez, ni el temor, ni el miedo. Yo sé de quién me he fiado y por ello quiero haceros partícipes de esa realidad.

Estos poemas nos deben servir para detenernos en cualquier curva que nos incite a conocer, porque quien conoce, ama.

Con el afecto de un ubriqueño del alma os saludo.

Francisco Domínguez Sevillano

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